lunes, 17 de octubre de 2016

Manteca de coco fressca



           Y mientras el cuerpo envejezca sanamente, el corazón rejuvenece sabiamente.

Ambos en el afán de continuar sus caminos, son alimentados por algo intangible, inmutable, semejante a una roca o a una flor de loto.

A mí, ya nada puede sacarme de ahí, ningún tormento, ninguna calamidad.


Cristina Brito Ramos

Asociación Respiro y luz
( La flor de Loto nunca toca el agua)