sábado, 7 de diciembre de 2013

FELIZ NAVIDAD. Jesús con sólo siete años



En la Ciudad de Belén, todo era alegría. Cada mañana, Jesús, con sólo siete años, iba acompañado de José, al templo. Allí los eruditos enseñaban a Jesús a estudiar, el rabino Sherebiah, el monje que más estaba con el niño, se daba cuenta que más que enseñar, lo enseñaba a confiar en lo que él ya sabía.

A Jesús le maravillaba estar en aquella Sinagoga, tan tranquila llena de hombres entregados a la escritura, cantaban, bailaban. Luego, por la tarde, lo volvían a recogery bajaban aquellas cuestas entre árboles, en las montañas de Nazaret.

Le gustaba recoger flores, de olores dulces que luego plantaba en su casa. Una vez llegaba al hogar, su madre María y la vieja Sarah terminaban de ornear el pan y hacer la salsa...aromas que recibian a su regreso.

Recolectaban aceitunas, la prensa siempre en funcionamiento para extraer el aceite o bien para cocinar o bien para que José y los otros la untaran en la madera. Luego las mujeres aplastaban la aceituna en una prensa pequeña para hacer el mejor aceite de la cocina.

Uvas maduras, higos del huerto, para secar, hacer tartas o comer tal cual.

Eran tantos los últimos higo del patio y el huerto, que el sobrante lo vendían en el mercado al pie de la colina.

Las uvas que no consumían, las ponían a secar; no se hacía vino con ellas porque en la zona no había viñedos, todo era trigo y cebada y pasto para las ovejas y los bosques, que tanto a ÉL le gustaban...








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