sábado, 15 de enero de 2011

Hacer lo que el corazón pide

 

 
 
Escucha a tu corazón
 
 
Tómate un momento ahora mismo y apunta con tu dedo hacia ti.
 
Tu dedo está apuntando directamente hacia tu corazón. No a tu cerebro, sino a tu corazón.
Esto es lo que tú eres.
El constante latido de tu corazón, hacia adentro y hacia afuera, hacia afuera y hacia adentro, es un símbolo de tu conexión
infinita con el latido de la vida. Tu cerebro izquierdo calcula, soluciona cosas, analiza y te conduce a tomar las elecciones
más lógicas para ti.
¡Él piensa, piensa y piensa! Tu cerebro derecho representa tu lado intuitivo. Es la parte de ti que va más allá de la razón
y del análisis. Es esa parte de ti que siente cosas, que es sensible al amor, la que se emociona con lo que es importante para ti.
 
Tu cerebro derecho es el que nos permite emocionarnos hasta las lágrimas cuando tomas a tus hijos en brazos, o el que se baña en la belleza de un día maravilloso. Tu cerebro izquierdo puede analizarlo, mientras que tu cerebro derecho te permite sentirlo.
 
Elige una situación y pregúntate qué es más importante para ti, si lo que sabes o lo que sientes. Por lo general, dependerá de la situación y de las circunstancias en las que estés decidir de qué te ocuparás primero. Tu inteligencia puede resolver exactamente cómo debes proceder cuando las cosas estén colapsando en una relación, o cuando tengas un impulso súbito, pero también hay otras veces en las que lo que sientes se impone a lo que sabes: cuando estás asustado o tienes miedo o te sientes solo; pero, por otra parte, si te sientes conmovido, enamorado y extasiado, esas serán las fuerzas que dominen el modo en el que actuarás. A veces está bien usar tu cerebro derecho. Tu cerebro derecho siempre te guiará apasionadamente hacia tu propósito.



 

 

 

Muchas veces las personas me piden consejos acerca de situaciones en las que sus amigos o familiares

no están de acuerdo con tal o cual situación. Y yo les pregunto: ¿qué te dice tu corazón?

¿Por qué tenemos que vivir del qué dirán de las personas? Preocupémonos por lo que tengamos nosotros que decir,

y lo que tenga que decir la otra persona involucrada.

En una oportunidad me acuerdo que mi madre me señaló que no le gustaba una muchacha con la cual estaba saliendo.

Y eso de alguna manera influyó en que no me sintiera a gusto en la relación. Y años después, aún nos seguimos viendo,

y seguimos siendo amigos, pero nunca deja de recordarme el cómo fui el responsable (lo cual acepto) de que la relación

haya terminado. Dejando dicho que es una excelente compañera y amiga.

Y a la final mi madre no iba a vivir con ella. Iba a ser yo.

 

Un joven a quien la esposa le fue infiel se me acercó para plantearme su dilema. Tanto su familia como la de ella estaban

al tanto del desliz de ella, así como algunos amigos cercanos. Y cuando le pregunto a él qué siente acerca del asunto,

pues me dice que la ama con todo su corazón. Y que ella se dio cuenta de su error y que está dispuesta a comenzar de nuevo.

Y que le ama con todo su corazón.

Pero les aterra el saber que sus familias podrían no estar de acuerdo con esa segunda oportunidad.

¿Y quién va a vivir con ella? Pues él! ¿Y  quién va a vivir con él? Pues ella!

 

Hay momentos en que hay que pensar con la cabeza, pero cuando hay amor de verdad, es preciso pensar con el corazón, y escuchar lo que él tiene que decir.

 

Y.......no sólo de amor de parejas entiende el corazón.................

Luis Castellanos

 

 

 



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Henry Lewis Gates